La legislatura del Spaghetti Western

El comienzo de la nueva legislatura suena a música de Ennio Morricone, pero no en su versión más bella de “Cinema Paradiso” o “La Misión”, sino en la de los clásicos del Spaghetti Western como “Por Un Puñado de Dólares” o “La Muerte Tenia un Precio”. Porque el panorama político en el que nos adentramos se asemeja mucho al de la Italia de los últimos años y los actores comienzan su andadura como cowboys solitarios con la mano cerca del revólver, prestos al disparo para asegurar su supervivencia.

spaghetti
Si algo quedó claro anoche tras el recuento es que, a diferencia de otras ocasiones en las que todos lo eran, en esta ninguno ponía cara de verdadero ganador. En los rostros de los líderes políticos se adivinaba, con distinto grado, un gesto de desencanto, de expectativas incumplidas, de amargor aunque fuesen los mejores resultados de algunos en su historia.
El Partido Popular fue el vencedor de las elecciones, eso es claro. Con independencia de haberse dejado por el camino 63 actas de diputado, y sobre todo olvidando que estamos en una democracia parlamentaria, los 123 escaños y más de 7,2 millones de votos le bastan a Mariano Rajoy para repetir como un mantra que es la lista más votada y que es a él al que corresponde formar gobierno. Sin embargo en las celebraciones del balcón de Génova no estaba el horno para demasiados bollos. Por la sencilla razón de que son conscientes de que, una vez confirmado que Ciudadanos no se ha consolidado como alternativa clara de centro derecha, la falta de dialogo con el resto del arco parlamentario en los últimos cuatro años ahora les va a pasar factura, y va a ser bastante elevada. Solo había que ver la cara de Esperanza Aguirre o las declaraciones de Aznar de hoy para saber que Rajoy no va encontrar paz fácilmente en su propia casa.

Elecciones20D-Resultados_99Escrutado
El caso de Ciudadanos es quizás el más claro de frustración. El partido de Albert Rivera ha demostrado cómo las campañas sí que sirven para cambiar la opinión de los electores o para mover a los indecisos de una posición a otra. Porque el viento de cola con el que comenzó la campaña para Ciudadanos, en los últimos ocho días de la misma se convirtió en un huracán en la cara gracias a declaraciones extemporáneas en unos casos, o simplemente inaceptables en otros, que les ponía en situación de pedir la hora al árbitro para que acabara el partido cuanto antes y tener las menores bajas posibles.
Para el otro de los representantes de eso que se ha llamado la “nueva política” (nótense las comillas), Podemos, el resultado es inapelablemente bueno. Sesenta y nueve escaños y casi 5,2 millones de votos es un resultado extraordinario para una formación con menos de dos años de vida y les sitúa en el centro de la política nacional. Sin embargo, a pesar de los canticos de la noche electoral, los saltos en la Plaza del Reina Sofía y el rap-discurso de Pablo Iglesias, se podía notar que se habían frustrado sus esperanzas de ver materializadas las encuestas en las que ellos aparecían como segunda fuerza política tras el ansiado sorpasso a los socialistas. No fue así, y veintiún diputados de diferencia con el PSOE y cincuenta y cuatro con el PP sitúan aún lejano el horizonte del fin del bipartidismo. Lejano, pero no inalcanzable.

podemos-capitaliza-el-cambio-municipal-y-se-dispara-alli-donde-gobierna

Porque si hubo un partido en el que la preocupación se esconde tras las sonrisas es el PSOE. Los 90 diputados logrados por Pedro Sánchez son en principio un buen resultado que permite mantener al Secretario General a salvo de nuevos ataques que pongan en cuestión su liderazgo y vender que, a pesar de ser el peor resultado de la historia del partido, el PSOE sigue siendo la principal fuerza de la izquierda española.
Sin embargo, el resultado solo es bueno en principio. Lo que se esconde realmente tras esa cifra de 90 diputados es una situación endiablada en la que los escenarios posibles no dibujan un panorama alentador para el PSOE.
El primero de esos escenarios es el de permitir que el PP forme gobierno, no con un pacto en una “Gran Coalición” porque eso sería como insultar a la cara a sus votantes, pero si mediante una abstención en la votación de investidura de Mariano Rajoy (o quien sea del PP, que no se puede descartar nada). Cualquier movimiento que hagan los socialistas que no sea una meridiana negativa a que el PP ocupe de nuevo la Moncloa es una condena segura a repetir la historia del su primo griego, el PASOK.
El segundo escenario es de votar negativamente a la investidura de Rajoy (o quien sea del PP) sin contar con los votos necesarios para intentar formar gobierno después. Esto obligaría a repetir elecciones en mayo, y con poco miedo que se meta en el electorado desde fuera, los resultados solo podrían ser excelentes para el PP porque ganaría las elecciones y soberbios para Podemos porque habría sido capaz de fagocitar al PSOE como ya hizo con Izquierda Unida, el objetivo que más atrae a Pablo Iglesias, por encima mismo del de Gobernar.
El último de los escenarios, el pacto con Podemos, es el más lógico de todos, el más realista posible, pero no por ello el menos peligrosos para el futuro de los socialistas. Porque un pacto con Podemos desatará de forma casi segura una batalla interna dentro del PSOE entre los que apoyen el pacto y los que se niegan en redondo a pactar nada con Podemos por suponer un peligro para la unidad territorial de España. A pesar de que una gran mayoría de los votantes de Podemos ha dado su confianza al partido de Iglesias por sus propuestas en materia social o de regeneración, la insistencia de Pablo Iglesias reivindicando el llamado “derecho a decidir” como condición irrenunciable para sentarse a negociar con el PSOE es una de las pistas que hacen observar el comportamiento de Podemos como más dirigido a acabar con el PSOE que a participar en la gobernación del estado.
Como ocurre en el duelo final de “La Muerte Tenía un Precio”, ¿cuando acabe la música del reloj habrá un Eastwood que acuda en ayuda del PSOE?

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Hacia un Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y la UE.

Desde hace varios meses la agenda informativa viene recogiendo de manera habitual menciones a las negociaciones que se están llevando a cabo para la aprobación de un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, también conocido como TTIP.

images (1)

El TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) tiene por objeto, como todos los tratados de este tipo, eliminar o reducir las barreras comerciales existentes entre ambos bloques económicos, creando así la zona de libre comercio más importante del mundo. Hay que tener en cuenta que entre EE.UU. y la Unión Europea suman cerca de la mitad del PIB mundial, llegando al 30% del total de los intercambios comerciales que se realizan en todo el planeta. Según un informe del Centre for Economic Policy Research (CEPR) el beneficio de este acuerdo podría alcanzar los 119.000 millones de dólares al año para la UE y los 95.000 millones para los EE.UU.

Un primer juicio a este acuerdo entre ambos bloques económicos puede hacerse en positivo en el sentido de que sin duda contribuirá a mejorar el equilibrio de poderes con un continente asiático que en no mucho tiempo puede superar a la UE y a EE.UU. en población, PIB, gasto tecnológico y por supuesto, gasto militar. La eliminación de barreras arancelarias y sobre todo de las no arancelarias ( en forma de barreras normativas, laborales, medioambientales…) permitirá sin duda un incremento de la productividad y el crecimiento tal y como señala un informe del BBVA fechado en diciembre de 2013, logrando así fortalecer la economía de los países miembros en el tratado.

Fuente: Real Instituto Elcano

Fuente: Real Instituto Elcano

Sin embargo, el secretísmo con el que se están llevando a cabo las negociaciones para la aprobación del TTIP están provocando que cada vez sean más las voces que expresan el temor a que este tratado finalmente sea la puerta de entrada a una liberalización generalizada de servicios que en Europa están en este momento en manos del sector público y que son universales como es el caso de la sanidad. Este parece ser el contenido de una serie de documentos confidenciales sacados a la luz por parte de eldiario.es, en los que por otro lado llama la atención la posibilidad de que los servicios financieros y la banca queden fuera del acuerdo.

Otra de las críticas que se hacen a este acuerdo es la posibilidad apuntada por un estudio del Austrian Foundation for Development Research de que se pierdan en la UE entre 430.000 y 1.100.000 empleos fruto de la deslocalización hacia los EE.UU. como consecuencia de los menores costes sociales existentes al otro lado del Atlántico.

La filtración de los documentos relativos a las negociaciones secretas que están llevando a cabo el Departamento de Comercio y la Comisión Europea han puesto en alerta a numerosas organizaciones y fuerzas políticas, quienes ven en este acuerdo un intento de reedición del malogrado Acuerdo Multilateral de Inversiones de 1998, un acuerdo que no llegó a aprobarse debido a las importantes protestas que se sucedieron a nivel mundial para evitar su entrada en vigor.

protest-ttip

Entre las consecuencias que se señalan como negativas del TTIP destacan las que se refieren a la eliminación de normas que derivarían en un incremento del poder de las multinacionales por encima de los propios estados, la posibilidad que se brindaría a las empresas de escoger y eliminar las normas que les pudiesen perjudicar gracias al Consejo de Compensación Regulatoria que prevé el tratado, la eliminación de restricciones a la actividad de las empresas que trabajan en el sector financiero, la eliminación de importantes normas de protección de los consumidores o el impacto negativo sobre los derechos laborales. Todo ello sin olvidar que la creación de un Mecanismo de Resolución de Controversias entre Inversores y Estados que permitiría que las grandes empresas denunciasen a cualquier poder público si consideran que las normas aprobadas por ellos afectan a sus beneficios presentes o futuros.

En estos momentos acaba de terminar la sexta ronda de negociaciones entre EE.UU. y la UE, sin embargo no parece que la aprobación final del tratado esté cerca. Las críticas al mismo han provocado que muchos gobiernos pidan que algunos de sus puntos más controvertidos sean eliminados del texto final ( Alemania pidió la eliminación del mecanismo de resolución de disputas ISDS) mientras que la Comisión abrió una consulta pública en abril para recoger las propuestas e inquietudes de los ciudadanos hacia el TTIP. El recién elegido presidente de la Comisión prometió ante los miembros del Parlamento Europeo que el acuerdo con los EE.UU. no sacrificaría las normas europeas en materias como la salud, la seguridad, la protección social o los datos. Sin embargo, el secretismo con el que se llevan a cabo las negociaciones no ofrecen un panorama alentador . Habrá que esperar.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Crítica y elogio de la política exterior de Obama.

En las últimas semanas el mundo parece haberse vuelto un poco más inestable de lo que suele ser habitual. A la desastrosa situación en Ucrania se han unido en poco tiempo el complicado panorama que se dibuja en Iraq con la toma de parte del país por parte de los islamistas radicales del ISIS (Estado islámico de Iraq y el Levante) y la desesperante, por recurrente, oleada de violencia en territorio palestino.

download 1

En medio de este panorama tan poco halagüeño, han sido muchas las voces tanto dentro como fuera de los EE.UU., que han criticado el papel del Presidente Obama por el papel pasivo y poco decidido de su política exterior. De hecho solo un 34% de los norteamericanos apoya al presidente en este aspecto de su mandato, tal y como pone de manifiesto una encuesta realizada el pasado mes de junio por parte de The Economist/YouGov.

Destaca entre las críticas la que hizo Robert Kagan mediante un ensayo titulado “Las superpotencias no se jubilan” en el que describe al presidente Obama como el presidente de un país que se vuelve hacia dentro, lo que amenazaría el orden global y más de 70 años de precedente de sus antecesores en el cargo. En su ensayo Kagan pide a Obama que se resista al anhelo aislacionista de los estadounidenses y retome una política exterior más decidida y vigorosa. Es decir, más intervencionista, algo muy en la línea de los realistas estadounidenses, de los que Kagan es uno de sus principales exponentes.

download 2

Frente a esta visión sin embargo encontramos posturas en las que lejos de criticar al presidente Obama se alaba su visión comedida de las relaciones internacionales. Entre ellas destaca la del profesor Joseph Nye, padre de la teoría del poder blando, quien en una artículo titulado “Obama el pragmático” señala como positivo el cambio experimentado por el discurso de Obama en política exterior. Así de los primeros discursos en los que el presidente hablaba de transformar las relaciones internacionales hacia un concepto más democrático y justo, se ha pasado a una visión más pragmática que, si bien para algunos como Kagan es signo de aislacionismo, en realidad es un ejemplo de restricción y mesura, de visión a largo plazo.

“En un contexto tan complejo e incierto, la prudencia es esencial, y una acción audaz basada en una visión grandiosa puede ser extremadamente peligrosa. Esto es lo que los defensores de una estrategia más muscular para las revoluciones de hoy en Oriente Medio suelen olvidar”, destaca Nye, quien pone de relieve cómo presidentes que pusieron en marcha políticas exteriores más “transformacionales” como Wilson, Kennedy, Johnson o Bush no consiguieron resultados más efectivos.

Obama sabe que el poder de los EE.UU tiene límites, y sabe que, como recoge una entrevista de Marc Bassets al antiguo consejero de seguridad nacional de Carter, Zbigniew Brzezinski, los EE.UU. no pueden aspirar a ser potencia hegemónica sino que “deben conformarse con intentar reducir, en cooperación con otros países, los riesgos que entrañan los nuevos desequilibrios internacionales“. Vivimos en un mundo de claroscuros, sin respuestas claras, por eso Brzezinski elogia a Obama por ser más consciente que sus antecesores de los límites del poder estadounidenses. “Actuar de una manera que esté divorciada de las realidades complejas que dominan el mundo probablemente signifique actuar de una manera más peligrosa“.

Para finalizar, una pregunta que queda en el aire. En uno de los momentos de la entrevista, Brzezinski argumenta que el caos actual de este orden global tan políticamente activo no es producto de un solo país, como tampoco lo es el orden. ¿Deberían los lideres europeos tatuarse esta frase en la piel?

 

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Siria, un ejemplo de “Lose-Lose situation”

cartoon1

Existe en el ajedrez una posición conocida cono Zugzwang (del alemán Zug, la jugada, y Zwang, coacción, obligatoriedad) que se da cuando cualquier movimiento implica la obligación de realizar una jugada que provoca empeorar su situación, y de forma particular perder la partida.

Ésta parece ser la posición de Obama en estos momentos en el tablero en el que se está desarrollando la macabra partida de la guerra de Siria. La administración estadounidense parece estar condenada a lo que en la Teoría de los Juegos se conoce como “Lose-Lose situation”, es decir, una situación en la que nadie gana, pues la anunciada intervención militar, por limitada que sea, no va a beneficiar ni a EE.UU, ni por supuesto a las partes implicadas en el conflicto.

En primer lugar, el Presidente Obama no cuenta con el aprobación de la población norteamericana, tal y como muestra la encuesta de Reuters/Ipsos de la semana pasada. Y tampoco cuenta con el apoyo de muchos de los más importantes analistas, que insisten en la necesidad de evitar las presiones y recabar el apoyo legal de la ONU o en su defecto el de la más amplia cantidad de miembros de la comunidad internacional. Ejemplos de esta postura son John Cassidy en New Yorker o Carol Giacomo en el New York Times. En el caso de Cassidy éste añade un argumento a tener en cuenta como el de la necesidad de investigar a fondo el origen del ataque químico. Para el columnista del New Yorker cuesta encontrar las razones por las que Bachar Al Assad utilizaría estas armas en una zona que ya controla y en un momento en el que parecía que sus esfuerzos para acabar con los rebeldes empezaban a dar sus frutos.

Pero quizás el argumento que más debería tener en cuenta Obama, y junto a él los muy activos Hollande y Cameron, es el que expone Adam Luttwak en el New York Times en un artículo titulado “En Siria, EE.UU. pierde si cualquiera de las dos partes gana.”  El primer escenario que plantea Luttwak es el de una victoria del régimen de Al Assad, lo que indirectamente supondría un aumento del poder de Irán y su milicia Hezbollah en la región, algo no sólo inaceptable para Obama, sino para el conjunto de Oriente Próximo y particularmente para Israel. El segundo escenario es el de la victoria de los grupos opositores, cada vez más dominados por grupos de extremistas, lo que convertiría a Siria en un nuevo foco de terrorismo internacional desde el que Al Qaeda podría seguir actuando.

Vistas las dos opciones, lo que señala como la mejor de las alternativas para EE.UU es la de intentar que las partes en el conflicto lleguen a una situación indefinida de empate, o volviendo al leguaje ajedrecístico, que se produzcan unas “tablas”. De esta manera Obama lograría neutralizar a cuatro de sus enemigos (Al Assad, Irán, Hezbollah y Al Qaeda) en una guerra entre ellos que evitaría ataques contra EE.UU o sus aliados. Y para ello el autor recomienda armar a los rebeldes cuando parezca  que las fuerzas de Assad  avanzan y que dejen de suministrar a los rebeldes si realmente parecen estar ganando.

El propio Luttwak reconoce que es trágico y lamentable que esta sea la mejor opción posible, pero en el mismo dilema se encuentra el pueblo de Siria. A nadie se le escapa que en caso de que Al Assad venza los sunníes van a pasarlo muy mal en el futuro, y que en el caso de que sean los sunníes los que se impongan, la minoría alauita, los drusos o los cristianos solo van a tener como opción la huida del país. (Para ver las dificultades de tipo étnico y religioso que plantea el conflicto sirio dejo este artículo del Washington Post)

Esta podría ser la estrategia elegida por Obama si decide iniciar una serie de ataques limitados y a distancia, la de desgastar al régimen sirio para evitar que se imponga sobre los rebeldes pero sin dar a estos la posibilidad de imponerse. No parecen quedarle  a los EE.UU muchas más opciones, salvo la de una intervención a gran escala sobre terreno sirio, algo descartado  no solo por la falta de apoyo o la escasez de recursos económicos, sino porque las experiencias de Irak y Afganistán han hecho comprender a los americanos que no se debe poner en marcha una guerra si no se está absolutamente convencido de que se va a ganar.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Mi discurso para Chris Christie elegido finalista de Promesas Electorales 2013

El pasado día 21 de junio el jurado del Certamen Promesas Electorales 2013 me otorgó el segundo premio (ex aequo) por el trabajo presentado en la categoría de discurso. Ni que decir tiene lo inmensamente feliz que me hace este reconocimiento. Aunque en estos momentos no puedo dedicarme en cuerpo y alma a lo que más me gusta, es decir, la política, las relaciones internacionales y la comunicación; este premio supone para mí un acicate para seguir intentando desarrollar mi carrera en este ámbito.

Promesas Electorales es un proyecto puesto en marcha por Xavier Peytibi, Francesca Parodi y Juan Víctor Izquierdo, quienes a través de Beers & Politics y Archivo Electoral buscan dar a conocer a gente apasionada por la comunicación política y permitir el nacimiento de lazos de cooperación entre que todos los que estamos interesados por este mundo.

lead-promesas-electorales

El objetivo de este año era presentar una propuesta de campaña para el electorado latino de Florida de las elecciones primarias del Partido Republicano de 2016, del candidato Chris Christie. Más concretamente, en la categoría de discurso se pedía el desarrollo, justificación estratégica y creativa del discurso de inicio de campaña, con especial incidencia en la población latina, y el cierre del debate principal de campaña.

De este modo presenté mi trabajo en el que se contenía un discurso titulado “Un nuevo Liderazgo para América” y que aquí dejo por si alguien está interesado en leerlo.

West Milford Town Hall

 

Muchas gracias de nuevo a los organizadores.

UN NUEVO LIDERAZGO PARA AMÉRICA

Buenas noches amigos, buenas noches a todos. Muchas gracias por haberos reunido aquí conmigo en esta noche tan especial. Muchas gracias por el interés y la pasión con la que me habéis recibido.

Debo admitir que no estaba muy seguro de cuál iba a ser la acogida. No dejo de pensar en el hecho de que me estoy dirigiendo a todos vosotros para pediros algo muy importante, lo más importante para un político que quiere liderar un país tan excepcional como el nuestro: vuestra confianza. Y digo que no estaba muy seguro porque estaréis de acuerdo conmigo en que para un tipo de New Jersey, de padre irlandés y madre siciliana, acudir a solicitar la confianza de alguien que no se llame Tom, John o Joe no es lo más habitual.

Sin embargo, cuando me decidí finalmente a presentarme para ser el candidato republicano para las próximas elecciones hubo una decisión que de repente tuve muy clara: el arranque de mi campaña debía ser aquí, en Florida, rodeado gente tan variada, con orígenes diversos y sensibilidades muy distintas. Ese es precisamente el público que quiero que hoy escuche lo que deseo decir, un mensaje sencillo y a la vez potente: los Estados Unidos van a volver a liderar y para ello necesitamos del esfuerzo de todos.

El pasado año fue un año complicado para todos. Las elecciones de noviembre fueron una dura lección para los republicanos de todo el país. Nuestro mensaje no llegó a muchos porque nos empeñamos en pensar que había gente a los que por definición no les iba a gustar. Y no es así. Os aseguro que no es así.

Hay mucha gente deseando cambiar el rumbo de esta gran nación y que quiere que contemos con ellos. Hay muchos americanos hartos de ver como desde Washington se juega con su futuro y el de sus hijos y que quieren echar una mano. Pues bien, hoy comenzamos un nuevo camino, hoy tomamos un nuevo sendero, menos estrecho que los anteriores. Ya nadie tiene que quedar atrás, hay espacio para todos y todos podéis y debéis participar en el trayecto.

Ese es mi deseo, que este gran partido se deje ayudar por todos aquellos que quieran acabar con la falta de liderazgo y con la política errática del gobierno actual. Y para eso tenemos que evitar los radicalismos. Tenemos que ser firmes en nuestras ideas, pero admitiendo siempre todo aquello que nos haga mejorar como país.

Dejadme deciros algo. Hoy aquí en Florida, viendo las caras de muchos de vosotros, me doy cuenta de que estamos empezando a hacerlo bien.

Los republicanos nos hemos dado cuenta de la importancia que tiene que nos pongamos a trabajar todos para sacar adelante aquellos proyectos que nos definirán como país en el futuro. Y el ejemplo más evidente es el de la reforma migratoria. No puede tratarse de un proyecto demócrata o republicano, debe ser un proyecto del conjunto del país para conseguir que más de once millones de personas se unan a este maravilloso sueño hecho realidad que supone el ser ciudadano americano.

Muchos de vosotros lo sabéis porque lo habéis vivido en vuestro entorno o por vuestra propia experiencia. No tiene sentido que millones de personas que llegaron a nuestro país buscando oportunidades para ellos y para sus familias solo puedan contribuir al bienestar común desde las sombras. Es injusto aceptar los beneficios que supone el trabajo de toda esa gente y no permitir que ellos se beneficien de lo que sería una justa recompensa: la de poder llegar a ser ciudadanos de pleno derecho.

Por eso estamos dando lo mejor de nosotros para lograr que el Congreso apruebe cuanto antes una reforma equilibrada y justa de las leyes de inmigración.

Y que nadie se equivoque. No queremos que se abra la frontera a cualquiera. Todo lo contrario. Queremos que las fronteras estén aseguradas para que solo puedan entrar en nuestro país aquellos que lo merecen. Pero una vez hecho esto, debemos asfaltar y pintar un camino que permita establecerse legalmente en Estados Unidos a los millones de inmigrantes que ya viven y trabajan aquí.

Amigos y amigas. Por desgracia, aún hay gente en Washington que piensa que el deseo de llegar a acuerdos es una muestra de debilidad. Pues dejadme que deje clara una cosa. Es todo lo contrario, y yo lo he comprobado como gobernador de New Jersey en estos años logrando numerosos acuerdos con mis rivales políticos en temas tan fundamentales como la educación o el control del déficit. En nuestra capacidad de negociación tenemos una de las más poderosas muestras de liderazgo, algo que hace falta en Estados Unidos desde hace ya muchos años.

Necesitamos ser capaces de llegar a acuerdos con otros. Así evitaremos la sensación de parálisis y desgobierno que se hizo evidente mientras debatíamos asuntos cruciales para nuestro futuro como la reducción del déficit o la deuda.

Tenemos que abandonar la idea de que tenemos que sacar el máximo en cada negociación, más cuando desde el otro lado están deseando poner luz sobre nuestras rigideces para así sacar tajada y disimular su propia intransigencia. Estoy convencido de que el partido republicano ejerce su liderazgo de manera más evidente cuando no se deja atrapar por el oportunismo político y es capaz de difuminar los límites ideológicos en favor del conjunto de la nación.

No podemos permitirnos aparecer como los culpables de que miles de estadounidenses se vayan a ver privados de unas ayudas y unos servicios a los que tenían derecho cuando han sido otros los que han llevado al país a esa situación por su empeño en hacer del estado un monstruo que no se puede sostener.

En días como éste no dejo de pensar en la figura de uno de los más grandes Presidentes que ha tenido este país: Ronald Reagan. Él fue el ejemplo más perfecto del liderazgo americano que yo quiero recuperar para este gran partido y para esta gran nación.

Nadie como él supo encarnar la idea de que liderar un país implica decir la verdad a los ciudadanos sobre los obstáculos que aparecen en el camino.

Nadie como Reagan ha encarnado la idea de que liderar un país supone hablar claro a los ciudadanos de la dificultad para solucionar los problemas a los que nos enfrentamos.

Nadie como él ha demostrado que liderar un país implica en ocasiones quitarse el corsé de la ideología para llegar a acuerdos con nuestros rivales que beneficien a la mayoría. Porque cuando se gobierna no hay demócratas ni republicanos, solo hay americanos.

Nadie como Reagan ha demostrado que el liderazgo es la esencia del buen gobierno, porque sin liderazgo no es posible hacer frente a los desafíos ni hallar la solución a los problemas.

Y digo que en días como este me acuerdo del Presidente Reagan porque desgraciadamente llevamos sufriendo desde 2004 la ausencia en la Casa Blanca de un verdadero líder. Ha sido frustrante ver como desde allí se pretendía hacernos creer que el buen gobernante era el que no contaba la realidad de los problemas, el que no molestaba a los ciudadanos con verdades incomodas. No amigos, el buen gobernante es el que reconoce a sus ciudadanos como adultos y el que describe la realidad por muy difícil que sea esta, porque esa es la única manera de solucionar los problemas, afrontándolos con sinceridad y determinación.

Sin embargo no hemos contado con un líder, y ello nos ha llevado a dar la imagen de un país sin gobierno, incapaz de llegar a acuerdos en asuntos fundamentales para su futuro. Esa falta de liderazgo nos ha llevado a perder una parte importante de nuestra capacidad de influencia en el exterior. Esa falta de un líder en el Despacho Oval nos ha llevado por el camino de la indecisión en materia económica, lo que se traduce en un menor crecimiento y en más desempleo.

Por todo ello estoy esta noche aquí con vosotros. Porque quiero pediros vuestra confianza para poner en pie un nuevo liderazgo.

Estados Unidos necesita un Presidente capaz de mirar a los problemas de frente, transmitir la realidad a los americanos y plantear soluciones. Ese es el trabajo por el que se paga a un Presidente.

  • Hay problemas graves como el del déficit o la deuda que necesitan alguien decidido a reformar de verdad nuestro sistema de impuestos y de ayudas.
  • Tenemos que contar a los americanos que el problema del desempleo solo se resuelve si damos seguridad a quienes tienen un negocio, si les decimos cuáles van a ser las reglas del juego y cuanto deberán aportar al conjunto de la sociedad.
  • Debemos encontrar la forma para que un mayor control sobre la venta de armas no suponga un ataque al derecho constitucional que tenemos los americanos de poseerlas para defendernos.
  • Hay que ser capaces de explicar que nuestro futuro no está garantizado si no somos capaces de hacer que nuestro sistema educativo vuelva a ser un ejemplo para el mundo. Y eso, amigos, solo se consigue premiando a los profesores que mejor hagan su trabajo con nuestros hijos y facilitando a los padres la libre elección de los colegios.
  • Y no pasa nada por explicar a los ciudadanos que para poder seguir liderando en el mundo no podemos estar en todos los escenarios. Debemos mantener nuestra presencia en el exterior, por supuesto, pero hay que elegir bien en qué asuntos nos vamos a involucrar fuera de nuestras fronteras para poder así reservar el máximo de fuerzas para resolver los problemas que tenemos dentro.

Estados Unidos necesita un nuevo liderazgo, y ese liderazgo solo puede venir de nosotros, de los republicanos. Es necesario poner al frente a alguien que defienda nuestros principios esenciales, aquellos que hablan de libre empresa, de individualismo, de esfuerzo recompensado y de valores familiares. Yo me siento preparado para ello, por eso os pido vuestra confianza.

Estamos iniciando el camino que nos permitirá contemplar ese nuevo liderazgo en la Casa Blanca. Con vuestra ayuda estoy seguro de que seremos capaces de transmitir al conjunto del país que el Partido Republicano ha vuelto para comenzar una nueva época de esplendor.

  • Un partido republicano consciente de la necesidad de contar con todos y cada uno de los que habitan esta gran nación,
  • un partido republicano alejado de los extremismos y dispuesto a hablar con todos para lograr el bien común.
  • Un partido republicano fiel a sus raíces, sí, pero consciente de la necesidad de modernizarse para poder responder a las demandas de una sociedad moderna como la norteamericana.
  • En definitiva, un partido republicano capaz de satisfacer los deseos de gente como vosotros, distintos unos de otros, con vuestras vidas, con vuestros problemas particulares, con vuestras propias visiones, pero todos unidos cuando se trata de lograr lo mejor para la comunidad a la que pertenecéis.

Hoy es el día, amigos y amigas. Hoy es el día para recuperar el control de este gran partido y para ponernos en marcha. Que nadie tenga dudas de que lo vamos a lograr porque somos un gran partido, precisamente el que necesita este gran país. Humildemente os pido vuestra confianza, os pido que os unáis a mí y a todos los que creemos que hoy iniciamos el camino hacia una nueva América, hacia una mejor y más prospera América.

Muchas gracias a todos, que Dios os bendiga y que Dios Bendiga a América.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

La oposición sigue viva en Irán

La victoria del moderado Hasan Rohaní en las elecciones presidenciales del pasado fin de semana ha supuesto, sin duda, la apertura de una pequeña rendija a la esperanza en cuanto a las posibilidades de reconducir las relaciones de Irán con el resto del mundo.

20130617-234417.jpg

Como apunta Ángeles Espinosa en El País , Rohaní no es un aperturista radical, ni mucho menos, y es de todos conocido que la figura del Presidente tiene un poder relativamente reducido frente al Líder Supremo de la Revolución, el Ayatollah Ali Jamenei. Sin embargo no se puede despreciar el hecho de que el Presidente Rohaní puede establecer un nuevo tono en la política iraní y tomar medidas que lleven al país por sendas algo diferentes a las previstas inicialmente por el Líder Supremo.

Las elecciones en Irán han deparado sorpresas que van más allá de la elección de Rohaní como nuevo Presidente. En primer lugar, tras las maniobras de 2009 para arrebatar el poder a los reformistas y dárselo a los más radicales del régimen de los ayatollahs, nada auguraba que la participación fuese a ser tan amplia. Y es que, aunque el dato oficial del 75% de participación no es del todo fiable, son muchos los observadores que han puesto de manifiesto la alta participación en los comicios, algo que a la larga ha dado la victoria a Rohaní.

En segundo lugar, el pobre resultado obtenido por los representantes del ala más dura del régimen, y más en concreto el antiguo negociador Saeed Jalili, ha significado un severa crítica tanto hacia el Ayatollah Ali Jamenei como hacia el presidente saliente Mahmud Ahmadinejad, por sus pobres resultados en las negociaciones con Occidente a propósito del programa nuclear iraní.

Este decepcionante resultado de los radicales demuestra también que el bloqueo económico llevado a cabo por los Estados Unidos ha producido un importante grado de insatisfacción en la población iraní sobre la situación del país. Así mientras que la política monetaria llevar a cabo por Ahmadineyad ha provocado un incremento de inflación de más del 30%, las sanciones norteamericanas han provocado que los bienes de importación alcancen precios prohibitivos para una población cada vez más empobrecida.

Es posible que los halcones de Washington echen de menos a Ahmadineyad, quien acostumbraba a hacer declaraciones a medio camino entre la bufonada y la amenaza. Pero si algo parece claro tras las primeras declaraciones del nuevo presidente, es que éste dará mucho mejor imagen de Irán, lo que reducirá la vulnerabilidad del país hacia la hostilidad internacional. El nuevo presidente prometió durante la campaña una diplomacia más efectiva hacia occidente y el público iraní parece haber comprado tal mensaje y no el más radical de Jalili.

En el mismo sentido el nuevo presidente ha prometido una mayor transparencia hacia lo que él llama el programa nuclear pacífico iraní, dirigido a la producción de combustible para los reactores nucleares generadores de electricidad.

20130618-004503.jpg

Como no, Siria también ha sido objetó de debate durante la campaña. Rohaní ha dicho que quiere que el presidente Al-Assad celebre elecciones abiertas en 2014. Aunque esto no significa pedir la retirada de Al-Assad no sería descabellado pensar que se trata de abrir una puerta a la salida del presidente sirio, teniendo en cuenta que las posibilidades del líder sirio de ganar en tales elecciones serían remotas.

En cuanto a las relaciones de Irán con el resto de países de la región, como señala Alexandra Sandels en un articulo en Los Ángeles Times el nuevo presidente iraní ha señalado que su deseo es mejorar las relaciones con estos, especialmente con Arabia saudí. Sin embargo también ha manifestado su intención de mantener el apoyo a los derechos de la mayoría chiíta en Bahrein, un punto de fricción entre el Irán chiíta y los países suníes del Golfo.

La nueva presidencia iraní acaba de echar a andar y aún es pronto para evaluarla. Sin embargo, lo que si está claro es que la elección de Rohaní, como señala Farnaz Fassihi en The Wall Street Journal es expresión del hartazgo de la población iraní tras ocho años de confrontación con la comunidad internacional, bloqueo económico y aislamiento internacional. Hay que esperar para ver de que manera conviven radicales y reformistas en este nuevo Irán, pero lo que es evidente es que la oposición, a pesar de todo, aún sigue viva en Irán.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Dimitir no es un nombre ruso

Corren tiempos difíciles para los políticos, no sólo en España, también en otras partes del mundo. La crisis económica y social iniciada en 2007 ha tenido como resultado, entre otros muchos, una clara desafección de la ciudadanía hacia la política y hacia las personas que dicen representar a los ciudadanos.

Y es precisamente ahora, como si de una tormenta perfecta se tratara, cuando numerosos casos de corrupción, o de simple incompetencia, salen a la luz, lo que con razón empuja a los ciudadanos a pedir dimisiones. Unas dimisiones que no llegan, aumentando la indignación de una ciudadanía que ya ha hecho suyo un lema tan divertido como descriptivo: “Dimitir no es un nombre ruso”.

20130212-132629.jpg

Sin embargo, cuando todo parecía perdido, el Papa Benedicto XVI anunció ayer que el próximo 28 de febrero dejaría el Pontificado, un hecho que ha revolucionado de forma evidente no sólo al Vaticano, sino al conjunto de la comunidad internacional.

Esta dimisión, con ser poco habitual,por supuesto no es la única dimisión importante que podemos encontrar en la historia de la política internacional. Echando la vista hacia atrás podemos encontrar dimisiones que han provocado convulsiones dentro y fuera de los países en los que se han producido.

Quizás el caso más significativo en los últimos años fue el de la dimisión Richard Nixon en 1974 por su implicación en el caso Watergate. Pero Nixon no fue el unico miembro de su gabinete que tuvo que dejar el cargo. Un año antes, su Vicepresidente, Spiro T. Agnew, fue procesado y condenado por un caso de evasión de capitales y blanqueo de dinero, por lo que tuvo que renunciar a su cargo.

20130212-135336.jpg

Esta dimisión supuso la aplicación por primera vez en la historia de los EE.UU. de la 25 ª enmienda de su Constitución  que obliga a que el nuevo vicepresidente elegido, en aquel caso Gerald Ford, debe ser confirmado por la mayoría de las dos Cámaras del Congreso.

20130212-135427.jpg

En tiempos más recientes, aparte de las dimisiones para optar a la presidencia como fueron los casos de Clinton, Bush u Obama, podemos mencionar el caso del antiguo gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer. Este antiguo Fiscal General de Nueva York consiguió hacerse famoso por posicionarse cerca de las clases más humildes y de los pequeños inversores frente a los ejecutivos de Wall Street. Sin embargo su situación se hizo insostenible cuando se descubrió en 2008 que había contratado los servicios de una prostituta de lujo. Por ello presentó su dimisión en marzo de 2008, un hecho que fue calificado por cierto sectores del Partido Republicano como una derrota de la ideología que Spitzer representaba.

Más ejemplos de dimisiones impactantes encontramos en Europa. En Francia, el Presidente De Gaulle presentó su dimisión cuando salió derrotado tras el referéndum para la reforma constitucional planteado en 1969.

20130212-141918.jpg

En 1990, el entonces Viceprimer Ministro británico, Geoffrey Howe, hizo patentes sus diferencias con la Primera Ministra, Margaret Thatcher, en lo relativo a la política del gobierno del Reino Unido hacia la moneda común. Esta renuncia fue un factor decisivo para explicar la posterior salida de la Dama de Hierro del 10 de Downing Street, toda vez que la autoridad de ésta dentro del Partido Conservador se había visto seriamente comprometida.

Tampoco el de Howe fue un caso excepcional en la política británica. Así, en 2003 los desacuerdos a propósito de la participación del Reino Unido en la guerra de Iraq llevaron a la dimisión de Robin Cook, entonces ministro portavoz en la Cámara de los Comunes, lo que supuso un dirigió golpe para la política de Blair, quien vio como dentro de sus propias filas se producían numerosos conatos de rebelión.

20130212-171734.jpg

Casos menos espectaculares fueron la renuncia del Primer Ministro albanés Shali Berisha en 1997 tras descubrirse la implicación del Gobierno en el escándalo de los fondos piramidales que llevaron a la ruina a miles de albaneses atrapados en esta estafa; o la renuncia de Edvard Shevarnadze en 2003 como Primer Ministro de Georgia tras las protestas enmarcadas dentro de l que se llamó ” La Revolución de las Rosas”.

20130212-172730.jpg

Finalmente, no podemos acabar sin mencionar casos que han sacudido la política latinoamericana, como la renuncia del Presidente paraguayo Raul Cubas en 1999 por su implicación en el asesinato del Vicepresidente Luis Maria Argaña, la del Presidente Fernando de la Rua en 2001 tras los disturbios provocados por la terrible crisis económica en la que se vio inmersa Argentina o la dimisión del Presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 tras las protestas contra su política económica encabezadas por quien dos años más tarde ocuparía su puesto, Evo Morales.

20130212-174629.jpg

Evidentemente estos son sólo unos pocos casos en los que un político ha tomado el camino de la dimisión, en unos casos por su propia iniciativa, en otros ayudado por sus conciudadanos. La cuestión es saber en qué punto la iniciativa ajena es la que desencadena los acontecimientos.

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría